(Viene de la tercera parte)

Javier Sicilia, Pascua, Fragmento

No comprendo la muerte,

esa súbita ausencia que nos deja

mirando un cuerpo inerte,

un gesto que se aleja

y ya no dice más que la oscura queja

del vacío, la sombra

de ese alguien al que amamos y ha dejado

de estar y ya no nombra

sino su desolado

hueco donde el silencio ha quedado

y se pudre la risa.

No comprendo la muerte y, sin embargo,

ha vuelto, llega aprisa

como un terrible embargo

de Dios a nuestra vida, como amargo

destino a nuestras puertas,

como un odio maldito.

“Pascua”, poema festivo: resurrección del Señor y presencia de la muerte. La muerte y Dios, límites del poema y a la vez límites de la comprensión, del camino del pensar. Por ello, el poema comienza diciendo “no comprendo la muerte”. Podemos saber que alguien murió, especular miles de razones por las que alguno pudo ser ejecutado; pero escapa a nuestra comprensión la muerte en cuanto tal, pues en realidad no vemos la muerte, ni siquiera al muerto, tan sólo vemos el cadáver, lo que fue humano, lo que ya no lo es. No comprendemos la muerte porque mirando al moribundo, en un solo parpadeo, estamos ante el cuerpo inerte; porque de un momento a otro vemos lo que está y lo que ya no está; porque la muerte rompe la continuidad de nuestra experiencia. No comprendemos la muerte porque es inhumana, esto es “nos deja mirando un cuerpo inerte” porque el otro desaparece súbitamente, se nos evapora, lo perdemos y perdemos nuestra vida con él. El otro deja de ser gesto para volverse queja, la queja del vacío de la existencia, la quejosa expresión de quien intenta comprender la pérdida. Ido el otro, sólo queda su sombra: frágil recuerdo de nuestro amor por él que va perdiendo sus contornos como sus segundos el día. No comprendemos la muerte porque es la experiencia de algo otro que ya no es el otro: ya no nos ve, pues su cuerpo inerte desvía nuestra mirada; ya no nos dice, pues su gesto nada expresa; y el rictus de lo que alguna vez fue su rostro es sólo una sombra de lo que alguna vez fuimos juntos; ya no somos, ya no hablamos, ya no nombra, perdura su silencio, el silencio mortal que nos separa. Algunos silencios nos unen, éste nos separa, nos deja a cada uno en sí mismo, pudriéndonos como las risas solitarias…

         No comprendemos la muerte, pero distinguimos su llegada. No la comprendemos pero la podemos caracterizar: a veces llega aprisa como cuando toca a quien no lo merece, a veces llega cruel como cuando vuelve insufribles los instantes postreros, a veces, también, decimos que llega justa o injusta, aunque poco sepamos lo que eso quiera decir. Llega, las más de las veces, terrible. Dice nuestro poeta: “como un terrible embargo de Dios a nuestra vida”, como cuando creemos que a este mundo Dios lo ha abandonado. La muerte es terrible porque Dios no está aquí. Nuestra incomprensión de la muerte, nuestra desesperación ante ella, nuestra confusión, viene de nuestra creencia de la ausencia de Dios: gozamos creer de la muerte de Dios para celebrar gustosos haber superado los linderos del bien y el mal. Preferimos matar a Dios por una libertad inane, que conservarlo por una responsabilidad humilde. Ni Dios ni el Diablo, nos creemos expertos tejedores de nuestro destino, aunque morimos atrapados en la violencia de nuestras propias redes. Por ello el destino se vuelve amargo: inventamos nuestra felicidad con muy poca imaginación. La muerte llega como un odio maldito porque no tenemos ni maldita idea de las bendiciones.

         Doble enseñanza del poeta: primero, que el silencio valioso es el que nos une, pues es el único en el que a la vida se le da un sentido; segundo, que careciendo de sentido, todo es tragedia.

Námaste Heptákis

Ejecutómetro 2011: 5293 ejecutados hasta el 25 de mayo.

Sabiduría contemporánea: “Yo estoy muy optimista, creo que el pueblo no es tonto”. Santo, Humanista, Virgen y Mártir Lic. Andrés Manuel López Obrador, Presidente Legítimo de México y precandidato a la Presidencia Espuria e Ilegítima de México. 23 de mayo de 2011.

Escenas del terruño: “Se va a presentar una propuesta para que la minifalda se prohíba, porque tenemos un problema de embarazos prematuros en los jóvenes, y no ver como un Gobierno represivo”. Sr. Don Evelio Plata Inzunza, Presidente Municipal priista de Navolato, Sinaloa.

Coletilla: Dicen que desde la pelea de los ángeles y los demonios no se había escuchado tan gran estruendo en el Cielo; era Germán Dehesa celebrando el triunfo de sus poderosísimos Pumas.

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