Ha dicho Javier Sicilia que nuestra crisis política tiene como fundamento la incomprensión de la poesía. Lo políticos criminales y los profesionales del crimen no saben de poesía, pues sólo tienen imaginación para la violencia, la violencia carente de sentido, infrahumana, imbécil. Olvidamos la poesía en nuestra vida y con ello olvidamos el buen uso de las palabras: entendernos, sernos otros. Nuestra crisis política, crisis en la fe, es la disolución de nuestra comunidad poética.

Un viejo poema del códice Matritense atestigua lo siguiente:

Se establecía el canto,

se fijaban los tambores.

Se dice que así

principiaban las ciudades:

existía en ellas la música.

Una lectura primeriza y superficial verá en esos versos la confirmación romántica de un pasado ideal: todo era mejor antes, todo es peor ahora. Pero leerlo así es perder el sentido de lo mejor, obstinarse en la idealidad de lo primitivo, confundir lo salvaje con lo natural, lo pleno con lo caduco, lo real con las ensoñaciones de los confundidos.

La sola existencia del arte musical no es suficiente para afirmar la existencia de la comunidad: los conciertos masivos no son comunitarios, son gregarios; los conciertos privados no son comunitarios, sino ornamentales; los conciertos de caridad y buena conciencia no son comunitarios, más bien son canales de desagüe de la filantropía autocomplaciente del mundo moderno. El arte musical como principio -quizá no primero, pero principio al fin- de las comunidades se funda en el canto y en los tambores: cuando se canta lo digno de ser cantado, cuando suenan los tambores de guerra para defender lo más propio de uno. Y sólo puede cantarse lo digno de ser cantado o defender a la ciudad para conservar su propia salud cuando nos entendemos, cuando nos une el mismo bien verdadero que arraiga en la más pura fe de las ciudades… Lo demás es ruido fratricida, y en él vivimos.

Námaste Heptákis

Ejecutómetro 2011: 4503 ejecutados hasta el 6 de mayo.

Coletilla: La Marcha Nacional por la Paz con Justicia y Dignidad es víctima de abusos y vituperios. Algunos se montan en la causa para golpear al gobierno federal, y a ellos contestó Sicilia hoy por la mañana: “Quisiera repetir, porque tal parece que los políticos no entienden, por ejemplo ayer el senador Beltrones diciéndole a Calderón que nos oiga. No, también senador Beltrones, óiganos, no pedimos nada más que salga Calderón a escucharnos y a recibirnos, también lo pedimos a las bancadas de los partidos, a las presidencias de los partidos, ellos también han sido omisos. Calderón tiene 40 mil muertos, una mala estrategia de guerra, pero la mierda la crearon ellos, la destrucción de las instituciones la empezaron ellos y siguen haciendo omisiones, siguen comportándose como delincuentes, esto va para todos los partidos también, que no se equivoquen”. Otros más aprovechan la oportunidad para pedir la rendición del país en manos del narco, a lo que el poeta dijo: “No intentamos frenar la acción de Gobierno, intentamos que el Gobierno piense del lado de la ciudadanía y no para proteger al Estado. Le pedimos al Presidente de la República que no sólo oiga, que escuche, que entienda que no estamos contra nadie, que estamos buscando el bien de la nación, se llama una marcha por la paz, pero con justicia y dignidad, una paz basada en la violencia, basada en el horror no puede ser una paz. Hay gente que ha estado hablando que nosotros queremos destruir las instituciones y no, las instituciones están destruidas, no podemos comprender una guerra mal planeada, mal dirigida, mal llevada, no podemos comprender que nada más entienda (el Presidente Calderón) que los criminales están allá afuera. Si están allá afuera es porque las instituciones y el Estado está cooptado, porque está en muchos sentidos podrido”.