Este cuarto es muy pequeño. ¿Cómo puede alguien habitar aquí? Es infrahumano. Solamente podría servir como lugar de encierro o para torturar gente. Es lo único que se me ocurre que este cuarto podría ser. ¡Qué ideas tengo! Sólo a mí se me ocurriría algo así. ¿A quién más si no? Es claro que a nadie. Nadie más hay por aquí ni puede haberlo. A menos que yo quisiera. ¡No! Estaré a salvo mientras no haya nadie más. Por eso no quiero otorgarle la existencia a ningún otro. Lo único que otro significaría sería una amenaza constante. Y más en un cuarto como éste. Las cuatro paredes son tan deprimentes. Todas grises y enmohecidas por la humedad. Pobre de aquél que tuviera que vivir aquí. Sólo lástima podríase sentir por él, ¿o ella? ¿Quién es ella? Únicamente puede ser el otro aspecto de él. Pobre de ella. De ser real, también se encontraría aquí encerrada, con tan espantoso panorama. Pobres de los dos. Si para uno solo de ellos esto sería inhumano, ya me imagino a los dos aquí. A menos que los dos no sean sino uno y el mismo. Después de todo, otro aspecto no implica a alguien más. No necesariamente. ¿Y él? No puedo pensar qué clase de ser tan bajo ha de ser. No puede serlo, a no ser que lo estén castigando por algo. ¿Qué cosa tan grave pudo haber hecho para ganarse esta tortura? Debe ser algo terrible; de lo contrario le darían azotes, llenarían su cuerpo de electricidad, le darían varios tiros en las piernas, o algo así. Más sencillo y cotidiano. Pero no este cuarto. No con este calor. Sin embargo, seguro se lo merecen, en el supuesto de que ellos en efecto estén aquí. Si están aquí no han de ser dignos de ninguna compasión. Algo hicieron. ¿O hizo? ¿Cuál de ellos dos lo hizo? Por su culpa está pagando el otro, un inocente. Pero si es él mismo, ella misma, no puede ser inocente. Culpable es. Culpables son. Merecerían quedarse aquí siempre. Lo que hicieron no amerita ninguna otra cosa. Alguien pensará, muy seguramente, que en tanto estuvieran los dos no la habrían de pasar tan mal. Error. Uno y otra serían el modo ideal de coronar este castigo inhumano. Se odiarían y buscarían hacerse daño. Y a la vez lo lograrían. ¿Cómo podrían aguantar esto? No puedo imaginarlo. Pero he dicho que no hay nadie, que alguien habría solamente en el caso que yo lo deseara así. ¿Acaso deseo que esos dos, él y ella, estén aquí? Sí… No… No lo sé. De cualquier manera no depende de mí. Desearía que así fuese. Vivo creyendo que así es. Eso me puede llegar a dar cierta tranquilidad. Pero ellos están aquí. No podrían no estarlo en modo alguno. Ellos son parte de mí. Ellos son yo. Yo soy ellos. Los tres. Yo. Yo soy yo y no hay remedio. No hay escapatoria. Bienvenidos sean a nuestro hogar. A mi hogar.