Tal vez la diferencia más radical que existe entre Oriente y Occidente – si es que se puede hablar de esta manera, pues Oriente está más occidentalizado que el Occidente de tiempos en que Oriente todavía existía – es que éste busca afuera lo que aquél encuentra dentro. Uno quiere alcanzar las estrellas, el otro quiere encontrarlas en su corazón; uno quiere lo ostentoso, lo aparatoso, lo magnánimo, el otro quiere lo pequeño, lo inacabado, lo vital; en fin, uno se desnuda para tener sexo y el otro se cubre para hacer el amor.

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