Dicen por ahí que mañana es el día internacional de la mujer, lo cual supone que mañana todos aquellos seres humanos que se diferencian de los demás por pertenecer a la especie femenina deben portar con orgullo su cromosoma X.

El problema de festejar algo que ha sido elegido por la Naturaleza, y que por tanto está tan alejado de la voluntad humana, no se limita a lo absurdo que resulta sentirse orgullosa por haber nacido con un cromosoma y no con otro. Al festejar algo que no depende de la virtud o de la excelencia humana todo festejo pierde sentido, pues da lo mismo celebrar ser mujer que  festejar por no ser perro o festejar la victoria que se sigue a una gran batalla.

Al celebrar el carácter femenino de algunos miembros del género humano como si este fuera un logro, es decir, como si fuera el resultado de una elección y un trabajo constante muestra la necesidad de instituir un día para festejar a aquellos que tras un arduo trabajo consiguen nacer siendo varones.

Sé bien que mis palabras suenan absurdas, en especial cuando son recibidas por los atentos oídos de una feminista. Pues aquellas que ven el día internacional de la mujer el reconocimiento de la labor realizada por uno de los miembros de la sociedad, me dirían que lo festejado en este día no es la acción llevada a cabo por un cromosoma, sino que lo festejado es el trabajo femenino.

Ante este tipo de objeciones, cabe preguntarse ¿cuál es el trabajo femenino que es festejado durante el día internacional de la mujer?, ¿en ese día se celebra la elaboración del trabajo doméstico?, si es así resulta raro que se festeje la elaboración del trabajo que se lleva a cabo en la intimidad del hogar mediante alharacas públicas.

¿No será más bien que lo se celebra en el día internacional de la mujer, sea el acceso que tienen las mujeres al trabajo realizado por los hombres? Es probable que lo festejado sea ese acceso, pues en buena medida es lo que se ha obtenido al buscar la existencia de equidad entre hombres y mujeres. Pero entonces lo que se festeja no es a la mujer o al trabajo que se ha caracterizado como fundamentalmente femenino, sino al hecho de que la mujer se parezca más y más al hombre y a que adquiera dignidad de ser humano mediante el trabajo masculino.

Si atendemos a la preocupación constante porque la mujer salga del hogar y se deshaga lo más pronto posible de las obligaciones que supone el poco importante trabajo que supone la crianza y la educación de los hijos, vemos que lo festejado en el día internacional de la mujer, es que aquellos individuos que portan un cromosoma X hagan las labores que generalmente correspondieron a quienes no tenían la tarea de cuidar del hogar.

Tal parece que lo único que da sentido a la celebración del día internacional de la mujer, es el supuesto de equidad que sostiene a las sociedades modernas, donde la igualdad ya no sólo es formal, sino que ha de ser práctica para que tales sociedades funcionen. Igualdad que equipara lo público y lo privado, en detrimento de lo privado, pues se pone énfasis en lo valioso de lo público y en lo importante que es compartir lo denigrante de lo privado señalando que en casa los pantalones los llevan los dos, hombre y mujer.

Maigo.

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