La cultura del progreso reverencia el cambio, pues ve en él la más clara evidencia de la pronta realización del cielo en la tierra. Para los progres todo cambio, por el hecho de ser cambio, es bueno. El progreso es el cambio constante en la uniformidad, la moda estándar siempre variable y válida. Los progres se montan en el progreso como en hombros de gigantes y desde su privilegiada posición diagnostican su horizonte; por desgracia las más de las veces el diagnosta diagnostica mal, pues ha perdido el piso. Especialmente funestos son los diagnósticos políticos progresistas. En estos días, por ejemplo, se ha vuelto mayoritaria la opinión de las personas que ven con buenos ojos la caída del régimen egipcio, pues suponen que para todos es evidente que siempre es insoportable un régimen político de treinta años. [Lector no pienses mal, ¿cómo crees que ahorita señalaría tangencialmente que los mexicanos tan deseosos de la vuelta triunfal del PRI -¿Pisístrato reloaded?- aplauden como focas la revolución egipcia o que todos aquellos que ahora se indignan con un gobierno tan prolongado ignoran –pues no han leído a Heródoto- que los aneróticos egipcios tuvieron dinastías todavía más añejas que hundieron sus raíces en esas arenas donde no pasa nada?]. Sin embargo, es en la actitud de muchas de esas personas que reciben con júbilo la revuelta egipcia donde se muestra la cortedad de su visión y el desacierto de su juicio. Cuando el vicepresidente norteamericano declaró, el primer día del conflicto, su respaldo al régimen egipcio, radicales de todo el mundo lo acusaron de cobijar una tiranía; pocos, en cambio, notaron que el apoyo estadounidense al gobierno egipcio tenía por finalidad la estabilidad del Medio Oriente: apoyando al gobierno de Mubarak se contenía al antisemitismo radical.

Un caso semejante pudimos ver en nuestro país esta semana, cuando en medio de una manifestación el “democrático” y “austero” líder del SME llamó a una insurrección civil para derrocar al gobierno. De alguna manera supone que la violencia que se filtra por el filo de la puerta de nuestras casas se va a contener mientras la izquierda construye su revolución y pavimenta su camino hacia el poder.

Y sólo para no dejar, quizá también sería conveniente preguntar a los fanáticos del progreso por qué no incomodarse ante la falta de cambio en el gobierno venezolano, pues el reyezuelo que merienda con Bolívar anunció ayer que tiene asegurada su futura reelección. Por prudencia, no podemos confundir lo mejor con lo efectivo.

Námaste Heptákis

Ejecutómetro 2011: 1016 ejecutado (al 31 de enero).

Coletilla: Un partido político usará la pantalla de un grupo de intelectuales para subir a la UNAM a la pelea electoral por el Estado de México, en unos cuantos días veremos el flamante anuncio en la voz del director de la FES Acatlán.