–          Dudas existencial: ¿Para qué pelear contra la gravedad que se ejerce sobre mi masa? Para qué contar con un fin determinado y único en cualquier aspecto de su unicidad como acción irrepetible e intransferible y, apostar por su realización?

–          La duda ronda la flojera. Pero no la determina. Implica una solución a un paso siguiente, a una opción entre caminos a tomar o, ciertamente no, tal vez es el menú que no se ha de desear en su conjunto ní en sus particulariedades o combinaciones.

–          La flojera de no pararse el miércoles a las seis de la mañana, de lavar los trastes, de barrer, de leer para esa clase, de asistir a esa misma clase, la de soportar a la tía gorda, la de responder el teléfono, la de bañarse, la de esperar por las fotocopias, la de hacer de comer, en fin, la no darle fin a algo, la de renunciar a emprender alguna tarea, la de realizar un rito engorroso,  o explorar  un amor cansino.

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