La mentira es demasiado fácil para mí, siempre lo ha sido. No soy mentirosa por voluntad, soy mentirosa porque no puedo ser de otro modo, sólo soy así.

Sabes lo que siento por ti y todos tus actos o palabras o la forma en que me miras, pero sabes también cómo y hasta dónde puedo responder a ellos. No es que no entienda lo que por mí sientes, sino que no entiendo el por qué lo sientes. En realidad, a últimas fechas entiendo muy pocas cosas, pero sin duda ésta es la que se me complica un tanto más de todas, aquella cosa innombrable de tu texto pero que salta a la mente en cada palabra que ahora te has puesto a redactarme.

Miento, sí, ya lo he aceptado y deberías darme algo de crédito por ello, pero no es lo único que sé hacer ni lo que hago con más elegancia. Sé perfectamente cómo responderte ahora y qué letras he de usar, sé cómo mirarte, cómo sonreírte, cómo tocarte y cómo besar suave, lenta y húmedamente tus labios para tenerte aquí escribiéndome, para encantarte. Sé cada paso que debo dar ante ti, tengo perfectamente estudiado cada uno de mis movimientos en tu compañía, mi sonrisa, mis ojos, todo bajo mi cauteloso control. Sé exactamente cómo debo ocuparme. Y también sé el modo más eficaz de retractarme. Sé de memoria cada uno de los gestos espontáneos que acompañarán mis dichos y he repasado ritualmente las posibles muestras de cariño para contigo. Lo sé todo.

Pero creí que no te habías percatado de ello pues, te mostrabas tan feliz.

¿Sabes? Yo creo que tú eres responsable de todo eso que has tenido a bien señalar y aún de más. Incluso de lo que puedo llegar a sentir, eres tan responsable por eso como yo lo soy por lo que tú pienses, no sólo ahora sino normalmente, de mí. Lo somos. Aceptémoslo. Claro que todavía sigo sin entender eso qué significaría. No lo que esperas, sino tan sólo lo que significa, pues aquello no sé qué tanto venga aquí a colación.

Hágannos responsables las situaciones, los escenarios, las personas o cualquier cosa más, nosotros no lo haremos. Lo aceptamos pero no lo hacemos. Yo al menos, no.

 La cigarra