Introducción

La etnografía en Latinoamérica ha estado dedicada, en su gran mayoría y por largo tiempo, por la fuerza tradicional propia de la disciplina académica practicada desde los diferentes puntos de expansión colonial y económica, al estudio de “etnias” o “pueblos” siempre desde un contexto rural, que en cierta forma ha ahondado en la diferencia entre categorías contrapuestas y maniqueas como dominantes-dominados, periféricos-centrales, nosotros-otros, etc.  Al reproducir investigaciones concentradas en pueblos y personas no occidentales –y más concretamente, ajenos a la cotidianidad del observador y marcados por la distancia cultural de quien nombra-, la etnografía se había encapsulado viendo al primitivo, y perdía de vista el ámbito social propio del investigador: la ciudad, el entorno urbano.

¿Qué elementos puede traer a cuento el etnógrafo para darle a su trabajo una dimensión que ilustre y explique la conformación de horizontes de sentido trascendentales para la vida diaria, y la interacción con las estructuras económicas y políticas de contextos específicos? ¿Cuale son los nuevos elementos en juego que la etnografía latinoamericana apuesta por ahondar?

 

 

I. Temáticas centrales.

Manuela Camus y Alejandro Grimson abordan el contexto urbano. La  antropología y el entorno urbano para ellos ya no resultan ser más ajenos a un plano analítico común. Así, el trabajo del antropólogo adquiere una dimensión difícil de encuadrar en los marcos tradicionales de enfrentamiento entre civilizaciones o mundos inconexos, y se adentra en la multiplicidad de juegos identitarios en constante tensión, en las dinámicas significativas que viven las personas que conviven en un espacio, propio de la heterogeneidad, muy por el contrario de las visiones propuestas por los estudios urbanos que apuntaban a una progresiva homogeneización [Nivón, 1997:73].   

Ambos se embarcan en una tarea reveladora, hacer familiar lo extraño y de mostrar extraño lo familiar. A partir de imbuirse en el campo propio de las ciudades y sus habitantes, y a través del estudio empírico de las experiencias, ambos vinculan el terreno donde las diferencias, a primera vista, no aparecen tan obvias y cuando lo son resultan más complejas aún, a un campo explicativo apoyado por datos estadísticos y marcos conceptuales complejos. Cada uno con finalidades distintas y por tanto bajo lentes distintos, porque en buena parte los actores que investigan no son ajenos por completo al fenómeno amplio de lo “urbano”. Uruguaiana y Paso de los Libres, por un lado, y Guatemala, por el otro, son espacios de concentraciones humanas, de servicios públicos y comerciales, de trazos urbanísticos, sedes de instituciones políticas, además de significar modelos ideales del orden moderno desde una perspectiva dominante, como de espacios de intercambio dinámico de significados entre sujetos interactuantes.

a) Fronteras, nacionalidad y experiencias.

En la conformación de los estados nacionales las limitaciones físicas efectivas en los cruces fronterizos han devenido en paradójicas transformaciones. La frontera entre Paso de los Libres, Argentina, y Uruguaiana, Brasil, es parte del universo urbano, particularizado no sólo por la presencia o corporización de los estados en sus funcionarios y la disposición de infraestructura para intercambio de mercancías, sino también por la vida que llevan sus habitantes, en donde el tema de la nacionalidad implica fuertes determinantes entre el contacto de los pobladores de ambas ciudades.

Las poblaciones que comparten dichos cruces se encuentran en un contexto compartido, recreado por los pobladores en el cruce mismo de la frontera, a la vez que intervenido por condiciones estructurales, y viviendo las transformaciones en sus experiencias diarias, donde la frontera material es determinada en la experiencia por las fronteras simbólicas de la nacionalidad. Es por el proceso histórico que se encuadran y definen, tanto la formación de los estados-nacionales al caracterizar sus fronteras territoriales, como las relaciones e interacciones entre grupos sociales e individuos concretos al estructurar “una diversidad de sentidos” [Grimson, 2003:38] para definir su nacionalidad.

b) Indígenas urbanos.

El problema central en Camus se encuentra en la etnicidad urbana, en las vidas de grupos étnicos habitando la ciudad, para mostrar las “dificultades de negociar la identidad étnica desde la pobreza y desde el eficaz funcionamiento de los clichés y las prácticas discriminatorias que mantienen antiguas y nuevas exclusiones sin permitir dar por superado el fraccionamiento étnico de la sociedad”. [Camus, 2002: 358]

La migración campo-ciudad y la dinámica conurbada son algunas de las vertientes del seguimiento pero no las decisivas, porque la mirada se concentra en el indígena que habita y se apropia de la ciudad, aquel que reconfigura en ciertas continuidades y enfrenta en nuevas condiciones las posibilidades de su identificación étnica, poniéndola en acción día a día. Ya sean las mujeres que emprenden negocios de tortillerías, jóvenes redefiniendo su actuación en el medio laboral en la maquila o la participación colectiva en la construcción de una colonia popular, la interacción étnica entre los diversos grupos étnicos de Guatemala, cargada de diferencias asimétricas, se pone a la vista.

 

 

II.- Herramientas teóricas de aprehensión. Actores, escenarios y redes.

Para ambos la crítica al esencialismo de las categorías es una constante. En ellos no es posible caracterizar la experiencia de las personas a las que se acercan para investigar a partir de conceptos rígidos y generalizadores, asépticos de los cambios profundos en su materia de estudio. Por tanto, estas mismas personas no están determinados únicamente por las categorías externas con las cuales son asignados por los convencionalismos, por el contrario, ellas llevan a cabo, bajo categorías propias, la definición de sí mismos y de su realidad, apreciable empíricamente por la interacción de estos individuos y el sentido particular que le asignan para su vidas frente a un escenario en el cual ellos son los actores. Los escenarios no son más aquellas estructuras ausentes de actores que introducen  incertidumbre a la lógica explicativa, sino contextos de posibilidades de apropiación y manipulación simbólica, donde los juegos estructurales no determinan más en última instancia la explicación sino que acompañan en la estructuración de las relaciones entre actores sociales.

a) … para la frontera.

Una de las novedades conceptuales utilizadas para el estudio de la frontera es la de la “sociogénesis” [Grimson, 2003:19], entendida como la intervención de instituciones  estatales, medios de comunicación y agentes sociales locales para hacer de la nacionalidad una idea hecha práctica. Para los cambios que se presentan en esta frontera, la sociogénesis ilumina la relación entre las condiciones estructurales y la simbolización diaria, el acompañamiento entre los cambios históricos y la práctica cargada de significados que cambian con ellos, manteniendo en las relaciones entre los pobladores de ambas ciudades las cargas de la diferencia cultural y política que se intercambian.      

La alteridad en este sentido es mantenido como una posición diferencial y de covalencia variable, no sólo entre ciudadanos de diferentes estados, sino también entre los ciudadanos y los funcionarios de un mismo estado, entre pasantes y aduaneros, o entre aficionados al fútbol. Por ello la etnografía histórica que pretende Grimson resulta grata en la intención de constantemente ubicar en un contexto histórico el momento social que observa.

b) Etnicidad.

Frente al desprecio de un visión teórico-metodológica que ignoró e invisibilizó a los actores indígenas en la ciudad, Manuela busca visibilizar esta población más allá de la dicotomía indio y ladino, dominante en la Ciudad de Guatemala.

El recorrido analítico por el concepto de etnicidad deja en claro que no es posible adherirse a un significado único e inequívoco de etnicidad. Para ella, es objeto de análisis por explicar y principio explicativo de aspectos significativos de la existencia humana, “sirve como instrumento para abordar sociedades complejas [] que incorporan colectivos sociales culturalmente diferenciados” [Camus 2002:47]. Como fenómeno dinámico remite a realidades cambiantes y por ello puede cobrar sentidos diferentes, multidireccionales e impredecibles. Para anclar etnicidad a los procesos estructurales la noción de clase no desaparece por su asociación rígida con ésta misma, sino que interviene con una carga política en juego.

 

 

III.- Estilos etnográficos.

La cualidad más notable en ambos trabajos etnográficos es la multiplicidad de puntos de vistas recogidos y entrelazados, capaces de mostrar una visión amplia de los temas a lo que se avocaron nuestros autores. Además de la insistencia de vincular el estudio histórico profundo con la antropología, para cimentar las explicaciones de los  escenarios en los que actúan actores sociales de lo más diversos.  

a) El exilio y el fútbol.

Como dos momentos significativos en Grimson podemos contar con la descripción tan pormenorizada del exilio de Jango Goulart y las condiciones de compartir el fútbol entre familias transfronterizas.

Del primero quiero resaltar las relaciones en redes expuestas de entre militantes políticos de ambos países y ciudades con diversos actores sociales: [] un grupo trabalhista y peronista ligado a los rosacruces se encargaba de ubicar perseguidos políticos en el campo, les daba documentos y los cruzaba del otro lado [Grimson 2003:180]”. Con solo pocos elementos nos pone sobre la mesa una intrincada trama de relaciones específicas de las dinámicas sociales. Ahí mismo complementa un pasaje histórico con los detalles más minuciosos que de vez en vez no coinciden con la verdad: “Las versiones sobre sus últimas horas son confusas” señala el autor, pero “Jango les dijo que ya tenía autorización para entrar a Brasil y que se estaba preparando para regresar por Río o San Pablo.” Este hilo de imprecisiones se desenreda con la siguiente parte de su descripción. “Viera […] recuerda que aquel 6 de diciembre de 1976 María Teresa salió del cuarto desespera, diciendo que Jango había tenido un ataque al corazón, que estaba muerto […] inmediatamente comenzaron los pedidos y negociaciones con el gobierno brasileño para que Goulart fuera enterrado en Sao Borja, su tierra natal.” [Grimson, 2003:181-182]. La cual aclara la información pero ilustra las diferentes voces que hay sobre un mismo suceso.

Por otra parte la intimidad que alcanza se manifiesta en los testimonios obtenidos de gente de Uruguaiana y de Paso de Los Libres al repasar la irreductibilidad del fútbol para pensar el país propio, aunque no por completo. Los juegos de bromas y la contención de las emociones frente a la rivalidad nacional entre Brasil y Argentina  en el campo del fútbol, pone en juego complicadas posturas sostenidas por los integrantes de familias conformadas por elementos de diferentes nacionalidades, a los cuales sus lealtades son replanteadas en función de la posición familiar y del género de quien no coincide con la nacionalidad mayoritaria en la familia.

 

b) Interpretación, dialogo e interacciones.

Para acentuar la capacidad de Camus de representar actores y escenarios quiero ilustrar con el relato de Manuel Sotz la interacción puesta en juego al interior del mismo texto de implicar casi la totalidad de los aspectos investigados. Con este relato Camus nos va bordando con la vida de Manuel, una interpretación que expone bajo sus palabras, mostrando las matizaciones y marcas étnicas que atraviesan a los indígenas urbanos.

En el relato se encuentran la llegada de Chimaltenago a la Limonada; el mantenimiento de las relaciones con el lugar de origen y las condiciones de asentamiento en la ciudad;  el trabajo de las mujeres en la Terminal; la discriminación y la actividad comunal en la colonia popular; las expectativas de “superioridad”; la vuelta a la comunidad y las relaciones de solidaridad para la migración; la guerra civil y el terrorismo de estado; y finalmente la alianza matrimonial y la reflexión sobre la práctica de las costumbres que se transmiten a las nuevas generaciones, ponen de relieve gran parte de los temas ocupados por Camus a lo largo del libro.

Por otra parte, el ejemplo de Juan “el Atiteco” muestra como los referentes étnicos en juego que acompañan y ayudan a crecer a un joven de 15 años, alejado de su madre, en un ambiente como la terminal donde la etnicidad es favorecida por las condiciones de conformación social del mercado y de las ventajas que otorga a los jóvenes la identificación étnica.

 

 

IV. Pseudoconcluciones.

Mi preferencia se inclina por Grimson. Aunque es apreciable la mar de información que ofrece Camus y la notable experiencia en campo que demuestra, me parece que de ambos trabajos el primero arriesga más en términos metodológicos. Parte de su trabajo de campo es expuesto como un desafió de varias dimensiones, por un lado acercarse a la experiencia de la nacionalidad desde “abajo” y de forma diferenciada para cada grupo contactado, hasta con respecto de sus propios compatriotas, le otorga un aire fresco en las discusiones antropológicas y más cuando la perspectiva cultural y política se aleja de conformarse con postulados dogmáticos como el fin de las fronteras o los nacionalismos pétreos. Por otra el acercamiento con los pobladores de Uruguaiana implicó un reto mayor, ser considerado al investigador como una fuente confiable de participarle la opinión negativa de las autoridades aduaneras sino también de aquellos habitantes argentinos que reafirman, para los brasileiros, el imaginario del vecino, es poner en juego la identidad misma del investigador.

 

BIBLIOGRAFÍA.

 

Camus, Manuela.

2002. Ser indígena en la ciudad de Guatemala. Guatemala FLACSO.

Nivón, Eduardo.

1997. La ciudad vista por Nueva Antropología. En Nueva antropología #51, Febrero. México. UAM.

Grimson, Alejandro.

2003. La nación en sus límites. Contrabandistas y exiliados en la frontera Argentina-Brasil. Barcelona. Gedisa.

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