Estaba zule un día al destino tentando

por desear  aclarar un enigma

y aunque toca, llama, clickea, no ve ninguna cima

de lo que a su raro primo estaba pasando

.

Allá en la lejana Morelia, del cine sale una Calavera

y mira curiosa a esos verdes ojos

cuya mirada delata sus muchos abrojos.

Mira y mira a Chabela, descansando de la calle a la vera

.

La mira y la mira, la observa y con su vacuo aliento rodea,

y de un momento a otro imagina que la comprendiera:

“A esa chica ocultan algo que saber ya quisiera”

piensa su muerte invisible y en secreto se regodea.

.

Toma figura humana, para que no sea despreciada

“¿Qué tienes? ¿Qué te preguntas?” susurra con decadencia

“NaDa, ke Me DiiZen NaDa” responde su febril impaciencia

“Yo sé lo que tú no sabes” Dice con voz quebrada

.

Pobre de la Michoacana, ávida de explicación

ella sola llevada al borde de la desesperación.

–Incauta: olvidó del felino la suerte

y por preguntona se la lleva la muerte–

.

Pues la Calavera la distraía entonando su canción

a la vera de la calle la ha aplastado un coche

en cuya defensa se lee un mensaje de derroche:

“Quisiera ser una piedra” bien escrito, pero con mala intención.

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