La entrada de hoy día, ha sido escrita en respuesta al texto de oktli83 publicado el día de ayer en este mismo blog, por lo que pido al lector se remita al texto referido antes de proseguir con la lectura de lo que aquí presento.

El texto titulado Ya chole de martirios. El terreno continúa, puede ser dividido en dos partes, la primera la podemos distinguir porque se enfoca a los orígenes de lo que es la juventud, hablando de las sociedades primitivas y culminando con el potencial de aquello que son los jóvenes una vez que ha terminado la segunda guerra mundial; y la segunda que se enfoca en los movimientos juveniles como síntomas de la globalización que comenzaba a extenderse durante la segunda mitad del siglo XX. Para este comentario me enfocaré en cada una de las dos partes ya señalas por separado y terminaré hablando sobre la relación entre las mismas.

Oktli83 señala que la juventud es un fenómeno nuevo para la humanidad y que ésta es un producto más del amor al progreso que caracterizó en buena medida a los hombres que vivieron el romanticismo, sujetos que disponían de tiempo libre y de la posibilidad de acceder a múltiples placeres sin la necesidad de cargar con las obligaciones propias de los adultos.

De lo anterior se desprende una excelente descripción de la juventud, una vez que la vida ha sido dividida en etapas, en las cuales ya hay un camino intermedio entre crecer para ser maduro y las exigencias propias de la madurez. Gracias a dicho intermedio queda el espacio de tiempo suficiente para dedicarse a disfrutar de la vida, es decir, para buscar aquellos placeres que al ser tan efímeros como la juventud misma muestran lo que se puede esperar de los hechos realizados por aquellos que toman la voz de la juventud en cuello y deciden gritar sus grandes máximas al mundo, es decir, de los movimientos de la juventud sólo es posible esperar resultados tan efímeros como los placeres procurados por la misma.

Una vez que el autor ha dicho lo que es la juventud y el camino que ésta ha seguido a lo lardo de varios pasajes de la historia, llega al siglo XX, señalando que durante el periodo de paz, aquellos que más se han visto beneficiados con el surgimiento de dicho fenómeno son los jóvenes citadinos que muestran mediante sus acciones que hay algo que puede unir a los hombres más allá de las fronteras y de las ideologías, para ello cita las cartas de Revueltas y algunas de las diferencias que hay entre los diversos movimientos realizados por la juventud en años como el 68.

Lo peculiar de la manera en que el autor se refiere a los movimientos llevados a cabo por la juventud, me concentro principalmente en el reconocimiento a los jóvenes que conquistan sus espacios luchando contra las estructuras dominantes de poder, es que esa forma de pensar a dichos movimientos no se desprende de lo que se deduce de la lectura de la segunda parte del texto, yo me pregunto, si la juventud se caracteriza por la carencia de la responsabilidad que ha de tomar el adulto sobre su vida, ¿cómo es posible interpretar sus acciones como algo que no sean un mero juego?, es decir, ¿mediante qué recursos no he de pensar en lo hecho por los jóvenes como algo efímero?

A los hechos y a la definición de juventud ofrecida por el autor me remito, suponiendo que los movimientos realizados por los jóvenes efectivamente son llevados a cabo con la idea de lograr un cambio en las estructuras dominantes de poder, ¿por qué ningún movimiento ha logrado realmente ese cambio? Y por otra parte ¿qué tanta responsabilidad política puedo esperar de quienes al defender a la juventud acaban por defender junto con ello la posibilidad de no ser responsables por los propios actos? ¿ acaso no resulta contradictorio con la idea de lo que es un joven, un ser que transita entre la niñez y la responsabilidad de la madurez, esperar que los jóvenes sean responsables de cambios políticos que efectivamente modifiquen a la comunidad?, si se les hará responsables de algo, entonces no son propiamente jóvenes, son adultos y como tales hay que considerarlos y juzgarlos a todos.

Para terminar de demostrar lo que digo pregunto, no sólo al autor, sino a todos aquellos que gustan de verse a sí mismos como jóvenes más que como adultos ¿cuántos de aquellos seres que luchan contra las ideas dominantes que hay en su entorno, se hacen efectivamente responsables por sus actos?, ¿acaso no ven lo que hacen, su conquista de espacios, como conquista de espacios para el ejercicio de un  placer efímero e individual y no para la mejora de la comunidad en la que viven?

Maigo.