Estaban un día un pueblo, que quería ser nación, jugando a celebrar, su día de la independencia.

Llegó un hombre sin querer y preguntó: ¿Por qué el alboroto y la algarabia?

Respondieron muchos al unísono – ¡¡¡Éste es el día donde la historia comenzó!!! ¡¡¡Éste es el día en que hay que alzar la voz!!

Nada pudo creer aquel hombre, sin embargo, todo estaba listo para que sus sentimientos se albergaran en las almas de los concurrentes.

Y Dijo. -¿Éste es el día de la mentira? Nada hemos visto, poco sabemos, razones no hay para sentirnos albergados y jubilosos por un cacho de tierra, que en pedazos está cayendo.