La escena se desarrolla en un albergue llamado Talismán. Veinte individuos muy delgados (literalmente como palos) y con cabezas rojas llevan a cabo una reunión.

FOSFORETO: Amigos, los hemos convocado porque nuestro camarada Cerillazo ha sido elegido para dejar el albergue y explorar el mundo exterior, y ésta será su fiesta de despedida. Como todos sabemos, a nuestro muy estimado compañero le esperan un sinnúmero de peligros y aventuras de los cuales no sabemos si regresará algún día. Lo agreste y salvaje de los territorios de La Cuisine pudieran ser su perdición o su inmortalidad en la gloria. Por eso, esta noche le daremos una celebración como no la ha habido en cientos de años en este albergue.

Todos aplauden y gritan con regocijo exhortando a Cerillazo a que diga unas palabras antes de comenzar el festejo.

CERILLAZO: Muchas gracias mis queridos hermanos. Esta noche, al verlos aquí reunidos en mi honor y al pensar en los peligros que me esperan, me invaden dos sentimientos: la alegría y el miedo. No sé lo que me espere allá afuera, donde rondan las terribles bestias de los couteau que habitan en los bosques de Poêle; o la región de Placard custodiada y sometida por el terrible emperador Salière. Pero lo que sí sé es que los llevaré a todos ustedes en mi corazón y les prometo regresar para contarles mis aventuras. No me gustan los discursos largos, así que lo único que me queda por decir es: ¡a festejar!

ALLUMETTE: ¡Bravo, bravo! ¡Muy bien dicho, hermano!

FIAMMIFERO: ¡Conmovedor hasta las lágrimas! ¡Viva, viva!

Comienza la música y todos bailan. Al poco rato les empiezan a salir chispitas de las cabezas hasta que les aparece una enorme flama que los empieza a consumir. A nadie parece importarle, siguen bailando animadamente y después de un par de minutos todo está consumido y chamuscado. La fiesta ha terminado.

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