A esperaba la llamada. Ch dijo con presuntuosidad, ” ¿Qué puedes esperar?”.  La llamada nunca llegó.

A esperaba la respuesta. J dijo con certeza “No esperes más”. Y A espero tanto como pudo evitar el respirar.

A puso los pies en la arena y dejó que el agua se llevara la espera y ese amor que en una noche se esfumó.

A busca la tierra fértil ahora, donde alguna luz, alguna mirada tierna, arrope los momentos de intranquilidad.