Tan poco sabemos los unos de los otros, convivimos a ratos, reímos en otros, de repente tenemos breves instantes para intercambiar uno que otro problema que nos asalta la mente, sin embargo, en algunas ocasiones es afortunado  encontrarnos con las palabras de otros escritas en papel o en su versión bloguera; nos acercamos entre nosotros suponiendo un sinfín de cosas, al poder leernos, vamos armando el rompecabezas, en ocasiones, aquello que vemos plasmado nos invita a buscar el diálogo; en otras tantas, nos crea más confusiones, que si bien podemos desfogarlas dentro de nosotros mismos, creando vagos arreglos, desacuerdos o “mal viajes” pero que al final de cuentas quedan en el silencio de nuestra propia mente, en el mejor de los casos labramos la serie de ideas que apoyamos o desaprobamos de aquel que leemos, agotamos los recursos que nos da el encuentro, se traspasa la versión virtual y nos acompañamos con la presencia de ambas partes, frente a frente y mano a mano. Lo esencial del ejercicio en este grupo es conocer las distintas facetas que todos poseemos, comentarlas, sugerir distintos caminos, entre tantas otras cosas.

Por otro lado, vemos que en la mayoría de las veces, lo que diga o haga el otro pasa desapercibido ante nuestros ojos, dejamos que la apatía ante los que conocemos medianamente no sobrepase los límites que se han impuesto. Pocas veces permitimos que nuestro espacio sea invadido, ya sean comentarios, críticas o aplausos, éstos últimos solemos tomarlos con mejor agrado, pero siempre con reservas. El diálogo entre los participantes se obstaculiza debido a la serie de circunstancias que conlleva dar y recibir un escrito. Gran parte de los que formamos este grupo sabemos lo complicado que es revelar situaciones, pensamientos, sentimientos y aún más, compartirlos, sean los lectores cercanos o lejanos, ciertamente cuando son más cercanos los que nos leen más turbio tendemos a desenvolvernos.

En el mejor de los casos, lo que se escribe resulta ser toda una conmoción, ejemplos de eso hemos tenido muchos, hay tantos compañeros que nos han hecho llegar a las lagrimas, o nos alegran el día con cuentos, sueños o poemas. Podemos ver ambas caras de este ejercicio, y ya será de cada quién qué hacer con ellas.

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