Por fin salgo de vacaciones, me iré lejos de aquí para olvidarme un rato de lo miserable que me siento, necesito recargar mis fuerzas, ya no soporto la vida tan monótona que tengo en este lugar, aquí estoy condenado a ir diario de mi casa a una oficina que no me gusta y de la oficina a una casa que me disgusta, más que por la ubicación en la que se encuentra por sus habitantes, mi esposa y mis hijos no agradecen lo que hago por ellos, me mato todo el día trabajando para que se den a la buena vida que significa vivir en un exclusivo departamento en una exclusiva zona de una exclusiva ciudad, y no son capaces de recibirme como lo merezco; ya estoy harto hasta de mi amante, que más que una grata compañía se ha convertido en una carga, ahora se dedica a pedirme dinero para cuanta estupidez se le antoja comprar a cambio de un silencio que mantiene perfecta la imagen pública de la que dependo, quién me manda a meterme con una de esas modelos.

Me iré lejos de aquí, aún no decido bien a dónde, quizá haga un tour por Europa, por Singapur o por los Estados Unidos, lo que menos importa es el lugar, podré estar solo y descansar de todo de y de todos. Cuando le dije a mis esposa que sería bueno que cada quien saliera por su cuenta pareció no importarle, creo que ella está tan cansada como yo, hace tiempo que ya no le importa estar  o no a mi lado, pero sus creencias le impiden que nos separemos definitivamente, a la larga eso me conviene, no es buena la imagen de alguien que ha fracasado en su matrimonio, y menos cuando es alguna persona de bien como yo, no aguantaría el escándalo, ni andar de boca en boca, y en especial después de todo lo que le grité a mi hermano cuando él tomó la decisión de separarse.

Pero ya no me voy a ocupar de los demás, ahora quien importa soy yo, ya es tiempo de que piense un poco en mí, me voy a regalar la buena vida durante las dos semanas de vacaciones que me he ganado, me iré de viaje, lejos de aquí, lo único que no me gusta de todo esto es que tendré que traer souvenirs para todos; como si quisiera estar pensando en ellos, pero eso me ahorrará reclamaciones con la familia, y mis compañeros de la oficina seguramente me respetarán más al saber que mis vacaciones las pasé fuera del país y no como la mayoría de la gente mediocre, en la playa más cercana a su localidad, llevar una vida tan exclusiva como la mía exige unas vacaciones de calidad, no menos.

Ahora que lo pienso, no tengo muchas ganas de salir, y tampoco tengo tanto dinero como para pasar dos semanas muy lejos de aquí, yo creo que me iré a Estados Unidos, pero en lugar de irme dos semanas iré sólo una, compraré muchas tonterías para los demás y algo lindo para mí, después me aburriré una semana más en casa, que estará sola porque los niños se van de campamento y mi esposa se va a un SPA, lo cual hará más tolerable la estancia aquí. Y luego, finalmente regresaré a mi vida normal, a un trabajo aburrido en una oficina que no me gusta, con unos compañeros que me caen bien sólo cuando me invitan una cerveza, y a la rutina que exige ser una persona de bien, con una vida exclusiva en un departamento exclusivo ubicado en la zona más exclusiva de una exclusiva ciudad.

Por lo pronto, preparo mi viaje, veo las maletas que me llevaré y pienso en lo maravillosas que serían unas vacaciones si pudiera salir de aquí sin tener que llevarme conmigo.

Maigo.