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Este es el sepelio de aquél florido beso

que la tiniebla borra con su cáncer

que el silencio sepulta con su paso

y que el olvido arranca ya sin rezo

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Bienvenidos al convite espeso y sigiloso

donde el tiempo ya no alcanza

y el minutero, en su acompasada andanza,

no da cuenta ya de momentos, sino de horas y horas y horas…

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Es el beso que encajas en la frente

mensajero –voz alondra– de la escarcha

que llega para quedarse y cristalizar aquél instante

.

En que tu rostro perdió su sermblante

en que quedó aún quedo corazón en marcha

y en el pecho seco un reloj palpitante…

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