” El baile que se da a través de la mirada puede mover mundos” I.G.C.

-¿A poco no suena bonito?- Preguntó I a su amiga N. N asentó con una sonrisa y dió otra mordida a su torta de ensalada de manzana. I se acabó su gelatina, dejó el recipiente en la orilla de la banquita de concreto y encendió un cigarrillo, mientras seguía observando aquella pinta sobre la fachada de la dirección del CCH.

Con los últimos restos fruticarbohidratosos entre cachete y encía, N dirigió su comentario a la pinta, – ‘ Ta gruexo, ¿no? – pasó el bocado y remató, – han de haber bailado el de los siete velos… ja ja ja ja-.

-¡No mames wey!- dijo I entre risas. Dió una chupada al cigarro, colocó la mirada a un punto perdido y con voz profunda y pausada dijo, – ¿Te imaginas, bailar y que el mundo sea uno contigo, a cada pasito, a cada giro; saber que compartes el ritmo con el corazón viajando a través de los ojos de ese otro? Tal vez alrededor nada más exista, mas que la música y los ojos preciosos de quien estes bailando–        

-¡Cámara I, se me hace que tú fuiste la vándala! Ja ja ja ja! –

-Ja ja ja ja. No tienes pruebas… – I apagó su cigarro y ambas fueron a clase.