El mundial que Brasil llevará a acabo el 2014 representa un gran problema para México. Además de las cuestiones relativas a la correcta elección del próximo seleccionador nacional, ¿qué muchachos creativos será capaz de producir la liga mexicana para zanjar la profunda brecha generacional que separa a los miembros de la actual selección nacional? Pensar el camino y el proceso que la selección nacional llevará a cabo para cumplir con el primer gran objetivo que es calificar al mundial, parece imposible.

Tratemos de aprender del caso de España. Un país cuya liga, sin sacrificar los índices de importación y exportación,  ha creado “instituciones” al interior de los equipos. Un caso como el del Barcelona merece pensarse. Un equipo que aporta a medio plantel a la selección española, selección que, como el Barcelona y sin ser más brillante que el equipo catalán, basa el potencial de su juego ofensivo en Xavi e Iniesta. Un equipo cuyo estilo de juego recae tanto en las fuerzas básicas  como en la permanencia de bloques enteros de jugadores aún el cese de los técnicos.

De tal manera que el papel del seleccionador nacional es apoyar el mejor y más grande bloque dentro de la liga.  El problema de nuestra selección nacional recae en el carácter disperso de los miembros de la misma. Sin embargo, una manera, la mejor dentro de los recursos con los que cuenta el fútbol mexicano a mi parecer, es interesarse más y mejor en los torneos internacionales sudamericanos. Crear equipos mexicanos en el marco de los  4 años siguientes dentro un proceso de competencia internacional (intercontinental) capaz de crear estilos y bloques de juegos. Equipos como Guadalajara, Pumas, Cruz Azul, Monterrey, Toluca, etc., deben tener un interés distinto al de sólo ganar la liga nacional.

Sólo reforzando a los equipos y creando bloques enteros de posiciones, el futbol mexicano será capaz de estrechar el fuerte abismo que deja vulnerables a los nuevos jóvenes de la selección mexicana.