¡Adiós, adiós, señorita Pay Americano!

Llevé mi Chevy hasta el dique

Pero ya se había quebrado.

Llovió y llovió la noche entera

Y de nada sirvió llorar,

Ni siquiera ayudó rezar,

El dique ya se había quebrado,

El zeppelín de plomo sucumbió.

Los tres cuartetos lo intentaron

Pero la escalera no llegaba al cielo,

Se quebraba a la mitad,

Y uno a uno fueron cayendo.

Y así un día vimos las noticias ¡oh Dios!

Siete agujeros en Dakota, Nueva York,

Bonzo acribillando toms hasta la asfixia,

Y unos ojos de diamante brillando fijos en el cielo

Como agujeros negros violando a Lucy.

No teniendo nada, lo perdieron todo.

¡Cuidado Eugenio! ¡Cuidado!

¡Cuidado con el hacha!

Creímos conocerte pero no teníamos ni idea.

Te encerramos en un cuarto blanco cerca de la estación

Mientras ella soltaba los tigres que se agazapaban en sus ojos,

Con flores en su pelo y su guitarra y cantando

¡Adiós, adiós señorita Pay Americano!

Las cosas han cambiado.

Cuando el dique se quiebra, hay que moverse.

La gente está loca y el mundo es extraños con sus días.

Ella me refugió de la tormenta

Envuelta en melancolía.

Creí haberla ayudado pero fui muy brusco.

Condujimos el Chevy tan lejos como pudimos.

Hasta el dique.

Pero ya estaba quebrado.

El sueño terminó y ¿qué habremos de hacer?

Si apagamos la luz cuando termine la música

Nunca escucharemos el grito de la mariposa.

Leeremos libros y citaremos

Concluyendo en el muro del profeta.

Si lo logramos, podremos sentarnos a reír

Pero temo que mañana estaremos llorando.

¡Adiós, adiós…!

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