En un momento, sin descanso

En un instante que abruma

Es un alcance de ensueño

Es una plegaria, una maraña

“Ellos” que llaman a las almas

Las brasas por fin estallan

No usan máscaras, solo alas

Engendran y se sacian

Los misterios que en ellos se aguardan

Los destellos que visitan en la madrugada

Mis pasiones se embriagan en una herida mallugada

Las percepciones se ahogan, la certeza me enferma

Los pasos persiguen a las que no se hallan así mismos

Y confunden a los que persiguen falsos ídolos

El vacío de una mañana llega a su carne

Como bestia furiosa que con la mente arrasa

¿Acaso perturba tu alma, esa imagen distorsionada?

Y maúllas, y muerdes, y desgarras….

Ya no la imagen, ni a lo que antes te apegabas…