El amor y el enojo nublan el entendimiento.

Spinoza.

Yo no quería atacarlos, en un principio no era mi intensión arrebatarle la vida a tantos, pero ellos no entendieron que debían dejarme reposar, o quizá fui yo la que no entendió que ya no tenía un lugar en este mundo, que por mandato divino debía irme lejos rumbo al destierro, así como ellos tuvieron que dejar su lugar de origen hasta llegar al lugar que era mío.

Apenas logro recordar lo que pasó y cómo fueron los hechos, yo estaba dormida en mi morada y ellos llegaron a aguijonearme, hasta absurdo me parece que pretendieran que simplemente dejara mi hogar para cedérselos a ellos, me parece del todo injusto que me obliguen a dejar mi hogar sólo porque han llegado buscando refugio de los patrios destierros; aunque ahora que ya puedo hablar con cierta claridad, quizá no era del todo injusto, pues era por mandato divino que yo tenía que irme.

Por lo pronto lo único que sé, es que estoy muy adolorida, mi cuerpo está agotado y herido, me arde el vientre como si me estuviera quemando por dentro,  mis ojos ya no ven con claridad, están rojos y llenos de lágrimas, y mi boca tiene un sabor amargo, no sé si por todo lo que escupí, o a causa de otra cosa.

No veo con claridad, mi entendimiento está nublado y la vida se me escapa mientras reposo aquí acostada sobre este lecho verdoso y formado abruptamente, el valiente que me ha colocado en este lugar me ha traído el reposo que necesito. Hasta cierto punto me alegro de que haya llegado.

Por primera y última vez en mi vida me sentí tan vulnerable, dejé que el dolor y la ira me gobernaran, que me cegaran y que no me dejan ver que la mejor manera de acabar con mis atacantes, o que quizá era mejor opción retirarme, pero lanzarme al destierro para dejarles mi lugar a otros no me parecía algo honorable, en fin, eso ya no tiene mucho caso pensarlo.

Ahora sólo sé que voy a morir, y para hacerlo tranquilamente sólo me resta reconocer que lo que siento en estos momentos, aunado a la impotencia es mucho coraje, no puedo decir mássss mi alma ya no tiene claridad para hacerlo, y mi lengua viperina sólo puede decirle al joven Cadmo graciassssssssssssssssss.