-¿Qué haces?-
-Escribo-
-Sobre qué-
-De ti-
-Déjame ver-
-No-
-Bueno, entonces, al menos dime, es algo ¿bueno o malo?-
-Una tarde de sexo salvaje en jueves-
-Buena idea, todos sabrán mi comportamiento bajo las sábanas-
-Se lo imaginan seguramente-

Y supe que en mi escrito no habría nada de ti en una tarde de jueves…

Recordé cuando me acompañaba de tinta y papel, mis pasos los dibujaba por las noches en desvelo, añoraba saber más, conocer todo, dejar de soñar para comprender. Tenía sed de lecturas, de palabras de extraños que animaban mis días. También tenía las ideas confusas, los sentimientos guardados para una mejor ocasión. Poco sabía de mí sin ti. Será que es cierto que en los otros nos reflejamos, y los demás llegaron como tú lo hiciste. Y supe que tanto podía ser. Poco a poco me dejé envolver por tus mensajes cifrados, tus palabras a medias, tu mirada y te describía entre líneas, puntos y comas.

Te fuiste un día, me acompañó la urgencia y la soledad, el tiempo que jamás entenderé, la luna maullante, los resquicios de caricias, la sed de la noche anterior. ¡Ah! Escuchando los consuelos de los cercanos, las esperanzas fallidas de otros. Me resguardé entre trabajos y días, funestas iras, confusas explicaciones de lo que alguna vez fue. Grité una y otra vez, como de costumbre, nadie estaba ahí para escuchar, ni siquiera mi voz, ni lo que alguna vez pensé. Te dediqué noches tras aquella penumbra que habitaba. Y las palabras no eran más consuelos, y las horas me carcomían y los demás, mera distracción.


Just for you…