Intentas escribir, comienzas uno y otro texto, borras, arrancas  y vuelves a empezar.  La desesperación te toma presa, la noche amenazante con su Luna burlona te hace notar que ya es tarde y el reloj se empeña en acentuar cada uno de tus parpadeos. Nada queda bien, ningún tema te persuade o parece imposible abordarlo cabalmente. Olvídalo. No hay nada por hacer, la Musa te ha abandonado.

La cigarra

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