Aprovecho este espacio para compartir un buen sabor de boca que me ha dejado un producto televisivo: The Wire. Fue producido por HBO y exhibido desde 2002 a 2008 en Estados Unidos de América. Bajo el nombre de Los Vigilantes es transmitido por canal once los jueves a las 11:30.

Esta serie de temática policiaca se convierte a través de sus cinco temporadas en una postal cultural, política y económica de la ciudad de Baltimore, en el estado de Maryland, en la costa este. Lo interesante de The Wire es su aproximación a las situaciones cotidianas y pedestres del sistema policiaco y los tumbos que da frente a una compleja realidad social. Diferenciándose de muchas series policiacas, los incentivos de  los policías aquí están sujetos a las horas extras y a los ascensos posibles u acordados de antemano con altos mandos; y no motivados por una sed de justicia frustrada durante el desayuno y la lección de vida que el detective aprendió de su hija.  

El alambre, como le rebautizo a The Wire, resulta un buen compañero de viaje. Su historia se complejiza en cada uno de sus episodios. Sus personajes no van solos, se acompañan entre los desenlaces de sus pandillas, gremios, facciones políticas y familiares. Con un buen tema musical compuesto por Tom Waits, Way down in the hole, al final de tres minutos que prologan cada episodio, la serie comienza con ritmo y diálogos sueltos; entre escenas del puerto, de las pequeñas casas de interés social, del interior de la alcaldía, de las esquinas donde se trafica, de las escuelas llenas de jóvenes conflictivos y de la cárcel, vamos de poco a poco armando junto con los detectives McNultty, Freamon, Herc, Carver, Greggs, Bunk y Prysbylewsky los casos que señalan a los grandes capos de la droga en Baltimore, grandes casos que tal vez no vean la luz de juicios ni de condenas ajustadas a la realidad, por los intereses políticos y económicos corruptos o tendenciosos de sus jefes inmediatos.

Con una población mayoritariamente de origen africano, la ciudad de Baltimore ejemplifica un escenario donde el racismo y la segregación llegan a papeles insulsos por presentarse en formas paradójicas y contradictorias. La cultura de las calles y las expectativas sociales dentro de los barrios negros muestran la variedad de alternativas amamantadas por las formas aprendidas del vivir fuera, en la orilla o por encima de la ley: los cheques de asistencia familiar, las leyes de reincidencia criminal, los códigos de lealtad de los subordinados, las alianzas estratégicas entre organizaciones criminales, sólo como ejemplos, no dejan sin ser equiparables a las que también muestran el cuerpo policiaco, viciado por la burocracia y el menor esfuerzo, carente de una visión profunda de su trabajo ni de la vicisitudes de las problemáticas específicas e impacto sobre el funcionamiento social que éstas tienen.

La serie está apoyada en la experiencia de  David Simon, realizador y guionista, y la colaboración de Ed Burns. Simon fue reportero policiaco para The Baltimore Sun  y Burns fue detective de asesinatos de la policía de Baltimore, ello le da un profundo aire de realismo y conocimiento profundo de las dinámicas internas del departamento de policía.

Algunos personajes logran colarse como clásicos de la televisión. Como Omar, ladrón a sangre fría de cuanto gánster que hace dinero en la ciudad, reta al prestigio de las organizaciones y sus líderes con sus ataques independientes y redistributivos. Gay y silbador  justo antes de atacar, hace del arquetipo de Robin Hood un anarquista que no tienen miedo de desafiar hasta a los que están fuera de la ley tomando para sí las leyes de la calle a su favor, en tono de venganza o de pura diversión. Otro es Bubbles, adicto a la heroína, soplón por necesidad y sabio lector de las historias del oeste de Baltimore, el conocimiento que tiene es manual de sobrevivencia tanto para yonkis sin futuro como para policías expertos. Y claro, el buen McNultty policía de tradición irlandesa, obstinado policía nato, mujeriego,  borracho, insubordinado y experto en meter en problemas a sus compañeros, lo encontramos en la maduración de un hombre que a los finales de sus treinta se sorprende como un niño de diez divirtiéndose entre juegos de policías y ladrones.

Véanla también por internet en:

http://www.seriesyonkis.com/serie/the-wire/

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