Luis salió del billar con ocho cervezas a cuestas. Dobló la esquina de la Avenida Chimlahuacan y tomó la combi rumbo a Iztapalapa. Sin darse cuanta se quedó profundamente dormido apenas recargo su cabeza en el cristal de la ventana, sólo abrazó su mochila donde llevaba la laptop que había comprado con la beca del CONAFE y babeó hasta escurrir su sáliba por esa barba rala. Los pequeños empujones del cacharpo lo despertaron en una nube de confusión y un mal sabor de boca. Bajó de la unidad y desconoció el sitio hasta donde había llegado. Preguntó por el camión que lo podría acercar al camino de vuelta a casa pero obtuvo por respuesta que el último ya había salido. Decidió caminar sin medir distancias ni calcular el tiempo que le llavaría recorrer doce kilometros.

A las tres cuadras de comenzar su peregrinaje y con sólo trece pesos en el monedero con una leyenda pirograbada de “Recuerdo de Michoacan”, se detuvo en una vinata y compró dos cigarros sueltos para distraerse en el camino. A la siguiente cuadra una luz directa a su rostro le cegó, dos uniformados le tomaron de los brazos y su resistencia le devolvió un golpe en la panza que le sacó el aire. ” ¿Qué traes en la mochila pinche mugroso? ¿ A dónde vas a esta hora? ¿De dónde vienes tan pedo? ¡Responde pinche pendejo!”. “¿Qué te importa puerco?” . Un gancho en el hígado lo paralizó de inmediato y cayó sobre sus rodillas. “¿Aquién le robaste la computadora, eh? ¿Cómo ves pareja, cuánto nos dan por esta chiva?” La patrulla pick up encendio de nuevo su motor, la torreta continuó su juego de azules y rojos, y el dolor de Luis en su costado derecho le hacía hervir la sangre. Entre carcajadas ambas puertas se azotaron y Luis incorporó sólo su cabeza para observar el número de la patrulla. ” Piches puercos putos… se van a chingar a su madre… ”

Al día siguiente levantó la denuncia en el ministario público de La Paz. Ante la indiferencia del agente que tecleaba con soltura en la computadora y sin mirarle a los ojos, Luis pensó que parecia no tener caso haber dejado la clase de Funcionalismo por ir a perder su tiempo con tanto borócrata corrupto.

Seis días despúes no llegó a su casa, pero su tía, acostumbrada a las parrandas de Luis, no le llamó la atención la ausencia de esos sonoros eructos por la mañana. Al tercer día de no tener rastro de él avisó a su hermana, madre de Luis. Ambos padres, separados desde que Luis tenía siete, se volvían a ver despues de casi año y medio pero esta vez no por la casualidad de tomar el mismo camión sino en el ministerio público de Iztapalapa.

Al mes, el cuerpo del conocido entre los etnólogos como “Me Prestas del Pellisco” fue encontrado en el camellón del periferico poniente. El forense dictaminó muerte por multiples contuciones.

Seis días más tarde dos agentes de la policia de La Paz son encontrados calcinados y con una “A” dibujada en la patrulla abandonada sobre un callejón. Una nota en su interior decía: ” Mucha policia poca diversión. Sin atención: Comando Anis del Mico”.

(Dedicado a Luis Eduardo Cisneros. A un año y días de que la puta tira te madreara sin tregua)

Pd. ojalá sólo hubiera sido cierto el final…