La poesía náhuatl sólo tiene un problema: no fue escrita de la manera en que nosotros la leemos ahora; dejando por ahora la evidente traducción a español de siglo XXI, notemos en primera instancia que los escribas de aquella época no estaban familiarizados con un paradigma estricto de grafías que expresaran concisa y seriamente lo que querían escribir, es decir, el que tuvieran un conocimiento o escritura basados en signos o pictogramas más o menos arbitrarios, hacían difícil la lectura hasta para el extranjero con más disposición. La lengua como tal, fue plasmada luego de la llegada de los españoles que una vez escuchando a los naturales, adaptaron los sonidos a sus fonemas y resultó lo que ahora se lee, escribe o presume como náhuatl. Claro que a partir de este problema derivan otros más, como la malinterpretación por parte del extranjero debido a una carencia de contexto, la comunicación deficiente entre el narrador náhuatl y el redactor foráneo, la usanza actual de las metáforas, en el caso de la poesía, en contraste a la antigua o el anacronismo de una lectura –de cualquiera de sus textos– contemporánea.

De esta manera, los escritos que se comprenden antiquísimos y por ende auténticos, lo son solamente en cierto sentido, puesto que tuvieron que sobrevivir a muchos años de tradición oral antes de terminar debidamente señalados en algún material afianzador; lo que sin duda trae de facto la contrariedad que se le ha inculpado a cualquier cultura de tradición oral, la incertidumbre sobre lo dicho.

Ahora bien, dejando de lado la problemática que hasta el momento nos aqueja respecto a una lectura confiable de cualquier texto precolombino, nos centraremos en la poesía. Partiremos dejando entrever que náhuatl es más que sólo un idioma, es toda una cultura resultado de años de vida en Mesoamérica; la cultura náhuatl –que en realidad se le ha imputado un vínculo estrecho con los mexicas– tiene como antecesores a los toltecas y a los teotihuacanos e indirectamente sufrió cierta influencia de los mayas u olmecas (aunque en realidad todo mesoamericano tenía mucho en común con sus cohabitantes y sus predecesores) por lo que su religión, literatura, pensamiento y demás deviene de un pasado ancestral y poderoso; así sabemos que los escritos en náhuatl, asoman toda una forma de vida y de pensamiento que obedecen a determinadas particularidades de tiempo y espacio.

En nuestros días, para un conocimiento con más alcance de la literatura náhuatl y especialmente de su poesía, se ha dividido el estudio de ésta en varias vertientes, perteneciendo el texto que nos compete a un canto del tipo Xochicuicatl o canto de flores, en donde la idea central del poema enaltece la vida, la naturaleza y/o el amor[1]. Además de lo dicho, existen poemas que versan sobre la vida, algún tema épico, histórico, relativo a la nobleza o en honor a los dioses.

Siguiendo el orden de ideas, el ejercicio hermenéutico sobre las metáforas abordadas en la poesía náhuatl –y en general de la poesía– se vuelve sumamente complicado por, entre los otros factores que ya hemos apuntado, los diversos avistamientos en que cada autor ha abundado, menudo escollo en la interpretación de cualquier obra; por el contrario, si quisiésemos entender un poema en la literalidad rigurosa de sus palabras, nos parecería simplemente una serie de palabras aglutinadas sin una justificación tan razonable y acabaríamos convencidos de la torpeza del texto. Asiendo este supuesto, creeremos que la poesía náhuatl está compuesta por metáforas, de tal suerte que la interpretación que se haga sobre cualquier verso en náhuatl, quedará exenta de toda acusación maligna respecto a la legitimidad o adecuación al texto, podremos apreciar la belleza y magnanimidad de los textos pero aceptaremos con recelo que la erudición cabal e íntegra de sus poemas tal como ellos la tenían será compleja y vaga.

El náhuatl es una lengua viva e influyente que en tiempos pasados llegó a ser reconocida hasta en algunas partes de Centroamérica y ha preservado, en nuestra actualidad, su forma más pura en el centro del país. Los escritos precolombinos de poemas y literatura en general, tienen un náhuatl más bien confuso y lleno de faltas de ortografía, sin embargo siguen siendo sublimes, el mensaje se preserva pues bien lo sabemos, las palabras y la forma de escribirlas son las menos importantes; me quedo con el verso:

Ica xon ahuiyacan ihuinti xochitli, 

tomac mani…

La cigarra

 


[1] cfr. Literatura prehispánica. Rocío Hernández Pérez.