1. Orígenes Tlatilcas y la Colonia.

En lo que hoy es el espacio político de Naucalpan se asentó una de las primeras culturas de la cuenca lacustre del altiplano, la llamada Tlatilca. Restos de su presencia por estas tierras se encontraron en los márgenes del Río Hondo. Sus trabajos de cerámica y herramientas, estudiadas por Román Piña Chan fueron datados en tres mil setecientos años de distancia con respecto a nuestros días, aproximadamente [Cervantes, 1999:98]. Entre las cañadas se desarrolló el centro urbano de Tlatilco, cosmopolita y numeroso en habitantes, durante el horizonte Preclásico de Mesoamérica (1400 a 1300 años antes de la era cristiana). Influenciado por la cultura Olmeca, al igual que el centro urbano de Cuicuilco, al sur de la Cuenca, está presente el culto al jaguar, así como en numerosas figurillas de alfarería.

Posteriormente los centros ceremoniales de la pirámide del Conde, investigada por el Doctor Manuel Gamio, es datada entre el mil y los mil doscientos años después de nuestra era, adjudicada a la influencia Chichimeca, y el del Cerro de Moctezuma, en 900 años antes de la era cristiana. En 1467, vencido el señorío tepaneca de Azcapotzalco, por la Triple Alianza (Texcoco, Tenochtitlán, Tacuba), es cedido el territorio Tlatilca, poblado de Otomíes, al señorío de Tlacopa (Tacuba) [Cervantes, 1999:91].

Durante la colonia, Hernán Cortés entregó como regalo de bodas a Isabel Moctezuma Tecuichpo, hija de Moctezuma II, en encomienda el territorio completo de Tlacopa, incluido el actual Naucalpan [Cervantes, 1999:91]. Con el tiempo pasó a ser parte de la Alcaldía Mayor de Tacuba. Durante los primeros años de la invasión y posterior dominación católica se construyeron las iglesias de San Bartolo Naucalpan en 1595 y Los Remedios en 1575, además de las de San Lorenzo Totolinga, Santa María Nativitas, Santa Cruz Acatlán, Santiago Occipaco, San Juan Totoltepec y San Rafael  Chimalpa. La explotación de sus canteras, sus minas de cal y de arena tuvieron gran auge debido a la cercanía con la Ciudad de México y las construcciones que en ella se realizaban [Cervantes 1999:9-92].

2. De Villa de San Bartolomé al “milagro” industrial e inmobiliario.

Después de la guerra de Independencia el pueblo de San Bartolo Naucalpan fue anexionado al territorio vecino de Tlalnepantla por un corto tiempo, durante la erección del Estado de México, el 2 de marzo de 1824. Naucalpan se convierte en municipio el 1° de enero de 1826 con una población de 2 813 habitantes [Cervantes, 1999:93].  A pesar del título recién adquirido, la situación política del país no le permitió disfrutar las ventajas de tal entidad político territorial; y es hasta 1974 que cambia su denominación de “Pueblo de Naucalpan” al de “Naucalpan Villa de Juárez”, nombrada así por el congreso estatal, en mención de haber sido sede de la presidencia itinerante de Benito Juárez y su hogar temporal.

En julio 1867 comienza la actividad en la Fábrica de Hilados y Tejidos de Río Hondo, inaugurada oficialmente por el presidente Juárez dos años más tarde. Con ésta, comienza una lenta pero ambiciosa experiencia industrial en la naciente Villa, continuada por la presencia de Hilazas La Abeja y El Molino de Trigo. Aunque completamente dedicada a la economía agrícola, la Villa poco a poco alberga a pequeñas industrias en las orillas de sus ríos. Años más tarde, durante la presidencia de Porfirio Díaz es inaugurada la línea de ferrocarril México-Acámbaro y la estación San Bartolo [Cervantes 1999:93].

En 1906 el siglo iluminaba a Naucalpan y se inauguraba el alumbrado público, contribuyendo al impulso industrial, interrumpido por la guerra de Revolución. En ella participaron numerosos personajes del municipio en las principales columnas revolucionarias, sobre todo entre zapatistas y carrancistas. Cuando parecían calmarse las aguas, las acciones bélicas de los Cristeros comenzaron en 1929. Un año más tarde el censo anunciaba 9 809 habitantes, apenas seis mil más que cien años antes [Cervantes, 1999:93].

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial el municipio no será el mismo, tomando un vertiginoso y acelerado camino. El desarrollo industrial es concentrado en el oriente del municipio, muy cerca del Distrito Federal. Éste, frenado su desarrollo industrial por causa del espacio, es auxiliado por su vecino, el Estado de México y sus municipios mejor comunicados con la urbe, absorbiendo la expansión febril. Después de la administración de Miguel Alemán Valdés, buena parte del oriente y norte del municipio llegó a poder de su hijo, Miguel Alemán Velasco, como en el caso de el Rancho La Herradura, lugar  dónde se construiría la Plaza El Toreo de Cuatro Caminos  en 1947 y Ciudad Satélite [Ibarra, 1997:107].

A partir de la segunda mitad del siglo pasado, los municipios mexiquenses fronterizos con el Distrito Federal experimentaron un cambio drástico, en especial aquellos ubicados al norponiente de la capital. La integración a la expansión del área metropolitana fue realizada a través del fortalecimiento y ampliación de centenares de parques industriales, de la construcción de vías rápidas para automóviles que comunicaran a las periferias con el centro de la ciudad, a través de los cambios en el uso y explotación de las tierras, antes destinados a la producción agrícola e industria mediana, ahora transformándolas en zonas habitacionales y comerciales, así como a través de la construcción de inmuebles de servicios públicos, estatales y federales. El proyecto de Ciudad Satélite inicia en 1957 y su asociación de colonos se hace de una posición influyente y poderosa en la política urbana del municipio desde su fundación en 1964 [Cervantes, 1999:93]. En el mismo año del inicio de ciudad Satélite, se le concede el título de “Ciudad” al municipio de Naucalpan, esto, además de la creación del Parque Industrial Alce Blanco y la construcción del Periférico en su tramo Norte en 1955 [Ibarra, 1997:93], el cual conecta a la carretera a Querétaro, modificaron el aspecto provinciano de Naucalpan hacia un municipio ejemplar de la industrialización y poblado por una clase media pujante. Como ejemplo de ello, tan solo en veinte años el crecimiento demográfico fue sorprendente, pasando de 29 876 habitantes en 1950, a 382 184 habitantes en 1970 [Ibarra, 1997:112].

Para albergar a esa cantidad de habitantes el municipio no se dio abasto en su planeación y fue rebasado por la necesidad de las masas de migrantes atraídos por la industrialización. Es así que desde la década de 1960, lugares de alto riesgo, como el ejido de San Luis Tlatilco, zona minada, de cuevas y a orillas del río Hondo, fueron habitadas y dieron origen a las colonias populares densamente pobladas del sur del municipio, como la colonia el Molinito, ubicada en el ejido mencionado [Ibarra, 1997:115-116].

En 1971 es inaugurada Plaza Satélite, primer mall, centro comercial estilo estadounidense, en América Latina. Cinco años después el congreso estatal otorga el nombre definitivo del municipio, Naucalpan de Juárez [Ibarra, 1997:121-122].

Como consecuencia del desorden urbano y la demanda servicios básicos en las recientes colonias populares, a finales de la década del setenta y mediados de la del ochenta, surgen distintas organizaciones entre los antiguos ejidos de San Antonio Zomeyucan, Los Remedios, San Lorenzo Totolinga y San Rafael Chamapa. Estas organizaciones son la Unión de Colonias Populares del Municipio de Naucalpan, la Organización de Colonias Populares del Estado de México y la Unión de Colonias Populares [Ibarra, 1997:151-153].

En 1982, bajo la presión de empresas de inmuebles y el descontento de los vecinos de las zonas residenciales reticentes a la continua construcción sin freno, el llamado ejido de Oro -por la cotización que llegó tener el ejido de Santa Cruz Acatlán-, ubicado al lado del periférico, frente a las Torres de Ciudad Satélite, es destinado para la construcción del parque estatal Naucalli y no para la construcción de centenares de casas más [Ibarra, 1997:122-123].

En 1984, después de ocurrida una explosión dentro de las instalaciones de la empresa Simex, ubicada en la colonia Modelo, los vecinos del fraccionamiento Hacienda de Echegaray y los de aquella, unen esfuerzos y logran la retirada de la empresa a finales de la misma década[1].

Con todo ello, Naucalpan llega a la última década del siglo XX como el municipio más industrializado del país, y como uno de los que cuentan con la mayor cantidad de servicios para sus habitantes.

El priismo dejó la presidencia de Naucalpan en la elecciones municipales de 1997. Enrique Jacob Rocha, nieto e hijo de antiguos presidentes municipales, fue el último edil de extracción priísta. Con una crisis económica resentida especialmente en los estratos medios y en la industria inmobiliaria, las estructuras políticas tradicionales no resistieron el embate de una fuerte participación ciudadana. En el conjunto de cambios políticos del país, Naucalpan fue campo de batalla entre una ciudadanía profesionalizada y organizada, a veces oficialista, a veces de oposición, pero siempre centrada en los intereses entre particulares. Para las organizaciones populares o vecinales, no residenciales o de fraccionamientos, el corporativismo, la represión o la cooptación funcionaron regularmente.

Cervantes Zebadúa, Ricardo Poery. 1999. Naucalpan de Juárez: Monografía municipal. Toluca Gobierno del Estado de México, Instituto Mexiquense de Cultura y la Asociación Mexiquense de Cronistas Municipales A.C.

Ibarra García, María Verónica. 1997. El cacicazgo urbano: como proceso estructurador del espacio político. Tesis para maestría en Geografía. México, DF. UNAM. FFyL.


[1] Información adquirida en conversaciones con María Guadalupe Ibarra Martínez, mi madre, habitante de la colonia Modelo y participante de las movilizaciones.

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